Autenticos Museos
Lunes, 15 Septiembre 
Las publicaciones y clubes de la automoción clásica han dado la luz de alarma. Los coches y vehículos con historia empiezan a tener sus restricciones propias en diferentes estados del mundo que ya no los ven como testimonio de otras épocas, sino como ‘museos rodantes’ que deberían ir a parar a los talleres de chatarra.
La legislación se cierne cada vez más sobre lo que muchos consideran como un recuerdo que llena de diversión y atestigua los tiempos pretéritos del motor. Automóviles emblemáticos que han abandonado las cadenas de montaje de las fábricas más importantes del mundo. Modelos que se han convertido en legados exclusivos y cuyas refacciones alcanzan precios astronómicos en exposiciones, ferias o mercadillos creados a tal efecto.
Con la llegada de los vehículos híbridos y tras la imposición de carburantes menos contaminantes, la mayor parte de esta escuadra de coches no cumple con las condiciones de ahorro que se le supone a un automóvil en los tiempos que corren. Incluso, el material con el que está fabricado su chasis supera el peso de la media actual. La flexibilidad de las nuevas aleaciones ha modificado el sistema de defensa, la seguridad y el consumo.
Por ello, cobra más importancia el poder asistir al lucimiento de un Chevrolet Impala del 59, un Mercedes SL – ‘alas de gaviota’- del 56 o un Nissan Datsun Fairlady de los primeros 70s.
Prototipos que hicieron las delicias de unos pocos, figuraron en algunas de las más célebres producciones cinematográficas y que en la actualidad, se pueden conseguir sin excesivo desembolso de dinero. Otra cosa, no obstante, es el mercado generado en torno a las piezas de recambio y los complementos.
